En el momento de crear una empresa o una estructura de empresas, se valoran, en numerosas ocasiones, las ventajas de crear un holding empresarial, es decir una estructura societaria en la que una sociedad holding tiene como objeto social la participación en terceras empresas.

La creación de dicha estructura puede tener, entre otros objetivos:

  • Centralizar la gestión de las entidades participadas.
  • Mejorar la imagen de solvencia frente a terceros.
  • Superar limitaciones de carácter financiero de las filiales.
  • Facilitar la futura transmisión del negocio a los descendientes.

 

¿Qué es una sociedad holding y que es un holding?

Si no estás familiarizado con estos términos, simplemente debes saber que un holding es un conjunto de sociedades en las que existe una sociedad (sociedad holding) que ostenta participación, mayoritaria o no, en otras sociedades (participadas).

¿Qué ventajas aporta un holding empresarial?

Las ventajas que te pueden aportar las estructuras societarias tipo holding son, entre otras, las siguientes:

  • Se independiza cada área de negocio, ya que cada actividad se puede atribuir a una sociedad diferente.
  • Es más sencillo tomar decisiones porque parten de la sociedad holding.
  • La mejora de la imagen empresarial ya que se transmite solidez, solvencia y se da garantía de continuidad.
  • La distribución y reducción del riesgo económico, que se reparte entre las diferentes sociedades.
  • La posibilidad de compensar las pérdidas de una sociedad con las ganancias de otras.
  • Reducciones en la tributación por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.
  • Existe la posibilidad de tributar por el régimen de grupo de consolidación en el Impuesto sobre Sociedades e Impuesto sobre el Valor Añadido.

Exención en los dividendos y rentas en el Impuesto sobre Sociedades

Además de las ventajas anteriormente descritas, existe otra ventaja fiscal adicional que merece ser tratada de forma separada, es la que se refiere al reparto de dividendos, que se regula en el artículo 21 del Impuesto sobre Sociedades, que establece que están exentos los dividendos recibidos de entidades participadas cuando se cumplan una serie de requisitos:

 

  • Que el porcentaje de participación sea de, al menos, un 5% o que el valor de adquisición de la participación sea superior a 20 millones de euros.
  • La participación debe permanecer durante un año de forma ininterrumpida.
  • En el caso de participaciones en el capital de entidades no residentes en territorio español (obtención de dividendos en entidades extranjeras), la entidad participada deberá haber estado sujeta y no exenta por un impuesto de naturaleza idéntica o análoga al IS, con un tipo nominal de, al menos, el 10% en el ejercicio en el que se hayan obtenido los beneficios que se reparten.

A todo ello hay que añadir la ventaja que en dicho reparto de dividendos no existirá la obligación de practicar retención (como sí sucede cuando el receptor de los mismos es una persona física).

Por otro lado, la normativa vigente también contempla la exención plena de las plusvalías generadas en la transmisión de las participaciones que detenta la sociedad holding cumpliendo determinados requisitos.

 

Como has podido ver, las estructuras societarias tipo holding pueden ser una buena opción para tener una escalabilidad y para diferenciar ramas de actividad. Si quieres conocer todas las características y las opciones que existen en tu caso concreto, es aconsejable que consultes con un asesor fiscal especializado.